Es la tez de la sensación roja que aún convive con la que se hace esperar
son los minutos que se suicidan cada vez qe te veo
y mis rodillas que se debilitan cada instante
el descontrol de tus dedos al rozar los míos
y la falla del recuerdo del segundo apurado
la ahogante sensación de querer subrayar cada palabra y enmarcarla
guardala bajo una manga como un pedazo de irrealidad
seguir viviendo en lo vacío y retroceder el final cuando los pasos no alcancen
reunirlo inútil, decorarlo, alterarlo, desgastarnos
engañarnos pensando que algo evitará que acabe