Gracias otra vez por perderte la tarde
la merienda del día en el caos de la rutina
que vuelves fuego para complacerte con la ceniza
vienes tú después del meridiano
por la frontera del ocaso, con tu desorden y tus pecados
y tu horrible habladuría
que arde con la furia de mil astros convulsionantes
de nuevo vienes a envolverme en tus caídas
lunes, 25 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
TOYJOY
lunes, 11 de octubre de 2010
Toqueteos de sinapsis
El cuarto está abierto y tu cobardía raya las paredes
Las luces se apagan para que entre la nueva criatura
Se arrastra a comerte la vida, los ojos, el alma que no encuentras
el que te pasa entre los pies que no te soportan estático
Pero te quema el aire, se vacía en tus pulmones
te detiene la vida que no imaginas reflejada en el frío de tu encierro
para no delirar con los días que gritan en tu cabeza,
haces temblar el cuello que vagamente la sostiene
te quiebras, tu figura no alcanza para encerrar tu tormento
se escapa, se rebalsa de tus venas
se apodera del lugar, de tu miedo, de la falta de luz en el suelo
y tú te detienes, te apartas y miras tu desastre desenfrenado
derramado por el piso encima de tu anatomía extinta
Las luces se apagan para que entre la nueva criatura
Se arrastra a comerte la vida, los ojos, el alma que no encuentras
el que te pasa entre los pies que no te soportan estático
Pero te quema el aire, se vacía en tus pulmones
te detiene la vida que no imaginas reflejada en el frío de tu encierro
para no delirar con los días que gritan en tu cabeza,
haces temblar el cuello que vagamente la sostiene
te quiebras, tu figura no alcanza para encerrar tu tormento
se escapa, se rebalsa de tus venas
se apodera del lugar, de tu miedo, de la falta de luz en el suelo
y tú te detienes, te apartas y miras tu desastre desenfrenado
derramado por el piso encima de tu anatomía extinta
renuncia a pavo frío
Sírvete mi cuerpo en la cena, partido
Saborea mi daño, la bilis derramada
Hinca mis pulmones y sopórtalos
Para que me sientas en serio
con el dolor de verdad
el que sale de mis huesos.
Saborea mi daño, la bilis derramada
Hinca mis pulmones y sopórtalos
Para que me sientas en serio
con el dolor de verdad
el que sale de mis huesos.
lunes, 5 de julio de 2010
Necesito una gallina
Las malas noticias son una piedra en el hígado, pedazos de hielo que queman la piel
Son los días que no me llamas, las noches que no me haces daño
las tardes que camino sin rumbo y no me pierdo
Las malas noticias tienen tu nombre tatuado
Llevan nubes grises entre tus brazos y no tienen el humo de tu cigarro para inhalar
Son las que me dejan mojada, temblando
Mordiéndome la carne para quedar adormecida en el dolor
Son los pensamientos que me acuchillan el estómago y laceran el pecho
con solo tenerlos presentes cerca de tu nombre por cinco segundos
Son los miedos que me mantienen en cama, oculta de ti
para que no me lesiones con tu ausencia platónica
La de pocos milímetros de distancia que tu inalcanzable presencia perturba
Son los días que no me llamas, las noches que no me haces daño
las tardes que camino sin rumbo y no me pierdo
Las malas noticias tienen tu nombre tatuado
Llevan nubes grises entre tus brazos y no tienen el humo de tu cigarro para inhalar
Son las que me dejan mojada, temblando
Mordiéndome la carne para quedar adormecida en el dolor
Son los pensamientos que me acuchillan el estómago y laceran el pecho
con solo tenerlos presentes cerca de tu nombre por cinco segundos
Son los miedos que me mantienen en cama, oculta de ti
para que no me lesiones con tu ausencia platónica
La de pocos milímetros de distancia que tu inalcanzable presencia perturba
Fear of Decaying Matter
Con sangre derramada en el suelo podré armarte
Nacerás de ella como un fénix saprofito
Me descompondrás y disminuirás en un recuerdo
Te olvidarás de mí y de mis arterias
de mi hemofilia y la herida que te engendró
Ahora sangra, sanguijuela
Sangra mi decepción y mis faltas
Desagua el veneno que bombeó mi corazón herido
El que nace de la abulia de tu ello
Nacerás de ella como un fénix saprofito
Me descompondrás y disminuirás en un recuerdo
Te olvidarás de mí y de mis arterias
de mi hemofilia y la herida que te engendró
Ahora sangra, sanguijuela
Sangra mi decepción y mis faltas
Desagua el veneno que bombeó mi corazón herido
El que nace de la abulia de tu ello
viernes, 2 de julio de 2010
Correspondencia ausente
Las tareas te agotan. Estás sola otra vez en un mundo que te traga entera. Desde tu rincón, ves cómo la gente pasa sin mirarte: no eres nada para ellos. Miras el cielo, con su pesadumbre, cargado de secretos, subestimado. Te imaginas flotando sobre él, mirando hacia abajo, viendo las cabezas de la gente horrible que ahora te ignora. Te despiertas, te estanca la realidad. Miras el suelo y sientes la melancolía de haber perdido la vida en un destello. La gravedad te empuja violentamente sobre él y te obliga a aprender a cargar tu propio peso. Otra vez te sientes exiliada del mundo.
Tu enfoque se dirige de nuevo a ti, empiezas con tus manos. Tienes las venas marcadas, el frío las vuelve moradas. Te das cuenta de que se parecen mucho a ti: lacias, desgastadas y no tienen gracia; en fin, son tuyas. Las quieres juntar para ver si entran en calor, pero no lo harás porque tu cuerpo es un completo témpano y sabes que no funcionará. Las piernas te tiemblan porque no las sabes usar. Tu figura es un desparpajo; pero ya no te molesta tanto, a veces la puedes disfrazar.
Te intentas tocar la cara, pero tus manos no se mueven. Te desesperas. Intentas cerrar los ojos, pero te sigues viendo. Te falta el aire, inspiras y no lo sientes entrar. Te empiezas a preocupar. Gritas, pero la gente sigue pasando. Los odias cada vez más. Cuando tu garganta ya está seca, das dos pasos hacia atrás. Te ves escondida en ese rincón, inmóvil. Te das cuenta que la gravedad solo plantó tu cuerpo y nada más. Resignada, te das media vuelta y te alejas del organismo que te encerró en su miseria. Ahora no te puede perseguir.
Tu enfoque se dirige de nuevo a ti, empiezas con tus manos. Tienes las venas marcadas, el frío las vuelve moradas. Te das cuenta de que se parecen mucho a ti: lacias, desgastadas y no tienen gracia; en fin, son tuyas. Las quieres juntar para ver si entran en calor, pero no lo harás porque tu cuerpo es un completo témpano y sabes que no funcionará. Las piernas te tiemblan porque no las sabes usar. Tu figura es un desparpajo; pero ya no te molesta tanto, a veces la puedes disfrazar.
Te intentas tocar la cara, pero tus manos no se mueven. Te desesperas. Intentas cerrar los ojos, pero te sigues viendo. Te falta el aire, inspiras y no lo sientes entrar. Te empiezas a preocupar. Gritas, pero la gente sigue pasando. Los odias cada vez más. Cuando tu garganta ya está seca, das dos pasos hacia atrás. Te ves escondida en ese rincón, inmóvil. Te das cuenta que la gravedad solo plantó tu cuerpo y nada más. Resignada, te das media vuelta y te alejas del organismo que te encerró en su miseria. Ahora no te puede perseguir.
lunes, 28 de junio de 2010
Geno y su benjamín
La poesía bastarda te llama. La escuchas. La integras en tu vida porque estás vacía y tienes espacio para todo. Te conmueve ver las palabras en el monitor iluminado. La luz te hace doler la cabeza, es así que sabes que estás viva; no porque comes, caminas, estudias, socializas, sangras, respiras, analizas, pestañeas, hablas, gritas, sientes tu corazón palpitar, lo escuchas, escribes y te hartas. Poder repetirlo hasta el hastío no te hace vivir. Leer estas palabras frías en la pantalla sí. Sientes que tu día está culminado por soltar tu vómito verbal. Te equivocas. Tus letras no cambian nada. Vas a seguir sentada con las manos congeladas para luego frustrarte, abandonar tus ideas y echarte a dormir. En la noche soñarás con imágenes perturbadoras que te harán sudar frío y arañarte la piel, pero ya estás acostumbrada. Luego viene el letargo de nuevo, y te olvidas de lo que te pasó. Al día siguiente te levantas, abres los ojos, incrédula. Nunca sabes dónde estás. Te asustas tan solo de pensar que estás viva, que sigues encerrada en tu casa, con las paredes pintadas y la tensión que te bota de ella, porque no eres bienvenida y lo sabes. Barres con la mirada todo a tu alrededor. Los muebles, el desorden, la cochinada. Estás habituada. Te destapas, sientes ganas de llorar por el frío y sueltas un quejido que nadie escucha porque estás sola, te gusta estarlo. Al cabo de treinta segundos te incorporas y tomas la decisión de moverte al baño: es hora de la ducha. Giras el grifo y asomas la mano por donde cae el agua. Esperas a quemarte. Te quitas la ropa y entras. El calor te hace arder la piel, te mantiene en un estupor que te acomoda. Sientes cómo todas tus células epiteliales se adormecen y, por cinco segundos, tu cabeza deja de torturarte. Todo se acaba cuando recuerdas lo que sigue, shampoo, reacondicionador, jabón. Así te lo enseñó tu mamá cuando eras pequeña, cuando no imaginaba que serías la decepción más dolorosa de su vida. Lo piensas, vuelves al agua hirviendo: aléjense, ideas. Acabas, cierras la ducha. Sales al mundo de los grandes. Sigues tu rutina: caminata, combi, universidad, dolor, casa otra vez. Regresas a tu cuarto a encerrarte otra vez. Giras la perilla fría de la puerta blanca e ignoras ese chirrido que tanto te molesta. Quieres volver a tu refugio, a esconderte en tus palabras y que el mundo no te toque. Pones un pie en la habitación y te ves: sigues sentada, mirando el monitor, abstraída del mundo y viviendo de tus líneas. Te ves pálida, desaliñada y tu fealdad resalta como siempre. Estás sucia y embarrada de impotencia. No te has movido un centímetro desde la noche anterior. Todo fue otra maquinación malsana del sujeto de tu cabeza.
miércoles, 9 de junio de 2010
Fragaria Ananassa y su palmaria doblez
Te miras pero sabes que estoy ahí
Te tocas el vientre esperando a que me oculte
Sientes el dolor de tenerme clavada en tus venas, robando tu sangre
Espiras como si me pudieras soltar al aire
te ocultas en el disfraz de niña que te pudre
me sofocas en tu inseguridad y tu estúpida monotonía
me aplastas con tu cobardía
Y yo sigo ahí, mirándote apartarme
llenándote de telas para esconderte detrás de ellas
Sin ideas, sin problemas
sin aliento y sin vida propia
te pierdes en el mundo por que me repones
y tú y yo y nuestras faltas nos consumimos en una hoguera de ofrendas protervas que tu charada atiza
Te tocas el vientre esperando a que me oculte
Sientes el dolor de tenerme clavada en tus venas, robando tu sangre
Espiras como si me pudieras soltar al aire
te ocultas en el disfraz de niña que te pudre
me sofocas en tu inseguridad y tu estúpida monotonía
me aplastas con tu cobardía
Y yo sigo ahí, mirándote apartarme
llenándote de telas para esconderte detrás de ellas
Sin ideas, sin problemas
sin aliento y sin vida propia
te pierdes en el mundo por que me repones
y tú y yo y nuestras faltas nos consumimos en una hoguera de ofrendas protervas que tu charada atiza
miércoles, 2 de junio de 2010
el vicio de tu indiferencia
En un frenesí ludópata
me puse a jugar con tus dedos
Me volví adicta a tu cara y armé tu cuerpo en mi mente
olvidé las piernas para que no corrieras de mí
Te multipliqué entre delirios y te magnifiqué cuanto pude
Para no olvidarte, para recurrir a tu mundo cuando me asuste el mío
Ahora me encierra tu imagen
te imagino vivo en mi cabeza, plantado entre mis sesos
deteniendo mi hipotálamo con quimeras
Y tan lejos, tu imagen me entierra en la indiferencia
Con tus piernas y tus pies movedizos
estancándome en la imposibilidad de tocarte
confinándome a solo tenerte en la obsesión de un recuerdo
me puse a jugar con tus dedos
Me volví adicta a tu cara y armé tu cuerpo en mi mente
olvidé las piernas para que no corrieras de mí
Te multipliqué entre delirios y te magnifiqué cuanto pude
Para no olvidarte, para recurrir a tu mundo cuando me asuste el mío
Ahora me encierra tu imagen
te imagino vivo en mi cabeza, plantado entre mis sesos
deteniendo mi hipotálamo con quimeras
Y tan lejos, tu imagen me entierra en la indiferencia
Con tus piernas y tus pies movedizos
estancándome en la imposibilidad de tocarte
confinándome a solo tenerte en la obsesión de un recuerdo
martes, 1 de junio de 2010
Rotting Bubble
Él es mi amigo
me mira desde arriba y se ríe de mis caídas
se burla de mis huesos y mis muecas
Me ofrece su mano cuando tropiezo
la retira cuando me hundo
Su voz se mantiene en mi cabeza y la ordena
La libertad no es su idioma
son sus días los que vivo
sus palabras las que escribo
y su odio el que cargo,
el que aplasta mi cuerpo
con la disconformidad que me ahorca
Sus borrascas me reviven
Las tormentas de agua fría que engatusa
tormentas que me fusionan a su piel y no me dejan pensar
Y sé que estoy sublevada a él
a sus piernas y a sus dedos que me dirigen
Porque mi cuerpo se hizo a su antojo
y mi mente no existe sin su tiranía
me mira desde arriba y se ríe de mis caídas
se burla de mis huesos y mis muecas
Me ofrece su mano cuando tropiezo
la retira cuando me hundo
Su voz se mantiene en mi cabeza y la ordena
La libertad no es su idioma
son sus días los que vivo
sus palabras las que escribo
y su odio el que cargo,
el que aplasta mi cuerpo
con la disconformidad que me ahorca
Sus borrascas me reviven
Las tormentas de agua fría que engatusa
tormentas que me fusionan a su piel y no me dejan pensar
Y sé que estoy sublevada a él
a sus piernas y a sus dedos que me dirigen
Porque mi cuerpo se hizo a su antojo
y mi mente no existe sin su tiranía
desnudos insurrectos
La mira
recorre los dedos por su piel
intenta dibujar el mundo que no le pudo entregar
Observa su pecho inmóvil
aprieta la cabeza contra él
se detiene a disfrutar el silencio, la ausencia del latido
Ella sigue quieta en el suelo
el pelo le brilla como la última vez que reía
Él lo recuerda, lo enreda en sus manos
Jala de él con el mismo placer que la primera vez
pero ella ya no grita
y él se desespera
La sujeta, aplasta su cuello
espera verla guerrear por aire,
pero sigue sin recibir una respuesta
Él voltea, ve la sangre
se dirige a ella para ver su reflejo en el carmesí
Se ha vuelto viejo, perdió la cara
perdió la cabeza por una mujer
ese cadáver que ahora disfruta
encerrado en su monomanía, espera que el cuerpo se consuma igual que su cordura.
recorre los dedos por su piel
intenta dibujar el mundo que no le pudo entregar
Observa su pecho inmóvil
aprieta la cabeza contra él
se detiene a disfrutar el silencio, la ausencia del latido
Ella sigue quieta en el suelo
el pelo le brilla como la última vez que reía
Él lo recuerda, lo enreda en sus manos
Jala de él con el mismo placer que la primera vez
pero ella ya no grita
y él se desespera
La sujeta, aplasta su cuello
espera verla guerrear por aire,
pero sigue sin recibir una respuesta
Él voltea, ve la sangre
se dirige a ella para ver su reflejo en el carmesí
Se ha vuelto viejo, perdió la cara
perdió la cabeza por una mujer
ese cadáver que ahora disfruta
encerrado en su monomanía, espera que el cuerpo se consuma igual que su cordura.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Ring around the Rosie

Mírame sangrar para ensuciar tu conciencia
Mírame desgastada y sin vida a tus pies
Mira cómo drenaste la alegría de mi cuerpo
Mira mi figura inválida que no volverá a existir sin ti
Mírame con detenimiento,
mientras yo te imagino descosiéndome
cansado de usar a tu muñeca de trapo
aburrido de mi cuerpo ordinario y mis ojos de plástico
los que hiciste arder con tus promesas felices
e incineraste cuando me devoró tu realidad.
Ahora soy cenizas; y tu imagen, la brisa que las desaparece
La que me exilia sin vida y me olvida
como si jamás te hubiera tocado.
miércoles, 5 de mayo de 2010
mi cerebro es tu cadáver
El inicio de la brisa helada contiene tu nombre
son tus días fríos encerrados en mi tez
Las ganas condensadas de sepultarte entre veranos
de desaparecer los ojos de tu cara, tus dientes de mi vida
de separar mi daño de tus manos
y de mover mis pies del titiritero en tu pecho
No existe más que un solo dios en mis recuerdos
tus gritos engreídos me ponen a sangrar
la odisea de mi alma busca la tuya imaginaria
Somos un ritual de santería profana
Quiero desaparecer tu aire para hacerlo mío
quiero enterrar tu boca en mi dolor.
son tus días fríos encerrados en mi tez
Las ganas condensadas de sepultarte entre veranos
de desaparecer los ojos de tu cara, tus dientes de mi vida
de separar mi daño de tus manos
y de mover mis pies del titiritero en tu pecho
No existe más que un solo dios en mis recuerdos
tus gritos engreídos me ponen a sangrar
la odisea de mi alma busca la tuya imaginaria
Somos un ritual de santería profana
Quiero desaparecer tu aire para hacerlo mío
quiero enterrar tu boca en mi dolor.
miércoles, 28 de abril de 2010
El Conejo Rancio
Tus manos frías deterioran mis sueños
me plantas los pies en la tierra que odio
y me hundo
me enraízo en nuestro mundo y te vuelvo a sentir
vuelvo a adherirme a tus pies y tus tretas
a esas palabras que matan con el simple escalofrío de tu voz.
Se frena la anestesia
La luz ciega mis ojos abiertos
ahora siento, ahora sufro
por ti, ahora vivo.
me plantas los pies en la tierra que odio
y me hundo
me enraízo en nuestro mundo y te vuelvo a sentir
vuelvo a adherirme a tus pies y tus tretas
a esas palabras que matan con el simple escalofrío de tu voz.
Se frena la anestesia
La luz ciega mis ojos abiertos
ahora siento, ahora sufro
por ti, ahora vivo.
lunes, 15 de febrero de 2010
es broma tu broma?
Soy yo otra vez
sin ideas, repleta de palabras
apagando las hojas en blanco
perdiendo el tiempo que no sirve de nada
que no hará de mí otra persona
porque soy otra más,
otro cuerpo lleno de tormento
las sobras de la colección de descontentos
hecha de células para relleno que interrumpen pensamientos
y abruman cada instinto con su sutil locura
esparcida por las raíces al resto del cuerpo
germinando palabras ácidas que queman a quien las piensa
esas que todos esbozan en sus mentes y nadie elabora
sólo sigo esa fuerza kinética atada a la farsa que llaman destino
sin ideas, repleta de palabras
apagando las hojas en blanco
perdiendo el tiempo que no sirve de nada
que no hará de mí otra persona
porque soy otra más,
otro cuerpo lleno de tormento
las sobras de la colección de descontentos
hecha de células para relleno que interrumpen pensamientos
y abruman cada instinto con su sutil locura
esparcida por las raíces al resto del cuerpo
germinando palabras ácidas que queman a quien las piensa
esas que todos esbozan en sus mentes y nadie elabora
sólo sigo esa fuerza kinética atada a la farsa que llaman destino
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