miércoles, 12 de junio de 2013

La Catársis Coqueta (Oda a mi Cabeza)



Te quería en la hoguera brincando al ritmo del caos
te quería paralizada, atenta a mis indicaciones
te quería sin paraíso, atracada en la rutina
pero ahora te quiero, solo te quiero. 

Te quiero alimentar de poemas y decorar con tragedias
te quiero plantar de cabeza y llenarte con versos destruidos
quiero cantar el sacrificio de tus inviernos
y perder tu figura en un libro sin trama

Te quiero entera, perdida, ardiente
con ideas para amarrar tu pelo
y las serpientes que muerden tus tobillos

Te quiero de día, de noche
de falla y despierta
y te quiero siempre,
pero no en la mañana ni al final de las horas

Solo te quiero entre la luna y la muerte
entre el cielo y tu vientre
y en tus muecas sin piel ni juicio

Y solo te quiero a ti. 


martes, 30 de abril de 2013

El anfibio sucio


La pared está fría.
La tocas
sientes las rajaduras que dejó la humedad
No te importan

Bajas la mano, aprietas el puño
volteas al espejo y ves el reflejo de tu disfraz
pálido, convalesciente
Ya no eres humano.

Eres el animal que aplastaron las muecas de verano
eres la colilla de cigarro que perdió su calor.
Eres las 5 de la mañana sin sol
Sin vida, sin mente.

Y cierras los ojos para no pensar
Sigues apretando los puños hasta sentir tus uñas clavarse en tu piel
y tu cabeza morada llena de ideas
de angustia, de faltas de respeto,
y un solo dios que te deja sin aire: tu ego vacío.

Pero nadie te pidió que te pusieras la corona.
Nadie te pidió que guardaras mis gritos.
Sólo los saboreaste en el infierno de las respuestas
y los 18 finales de mentira.

Y mis lágrimas intentaron ahogar tu alma
pero no la encontraron.
Se secaron con el juicio con el que intenté buscarte
con la melancolía de poder encontrarte en mi madriguera de sangre
entre mis costillas y mis ansias,
y las malditas palabras que arrancaron mis pupilas.

Ya no vuelves más.
Ya no vuelves a mí.
Vuelves a tu final sin historia.
A tus cuentos y al vicio de ti
el que nunca compartiste.

Y no existes.
Ni tú, ni tu silencio.
Y tu ausencia desaparece como si no me hubiera tocado.
Y mi cerebro respira sin tus días púrpuras ni tus lunares rancios.

Y descansa, descanso (como un anfibio).