Te miras pero sabes que estoy ahí
Te tocas el vientre esperando a que me oculte
Sientes el dolor de tenerme clavada en tus venas, robando tu sangre
Espiras como si me pudieras soltar al aire
te ocultas en el disfraz de niña que te pudre
me sofocas en tu inseguridad y tu estúpida monotonía
me aplastas con tu cobardía
Y yo sigo ahí, mirándote apartarme
llenándote de telas para esconderte detrás de ellas
Sin ideas, sin problemas
sin aliento y sin vida propia
te pierdes en el mundo por que me repones
y tú y yo y nuestras faltas nos consumimos en una hoguera de ofrendas protervas que tu charada atiza
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