
Ella mira la toalla manchada de sangre
Sus dedos tiemblan al rozar el suelo
Solo queda ella devorada en la inmensidad del cuarto
Inhala la quebrantada obsesión de haber quedado rota en el silencio
El frío es tangible, agudo y vacante a la monocromía de la habitación
Memorias empiezan a martillar su cuerpo.
Se desliza,
cae frágil e inerte a sus pensamientos
Nada importa si él falta, nada vive
El vicio es letal bajo la sombra de su fracaso.
Los recuerdos tiñen de rojo su inocencia
No existe redención que anule la materialidad
Y la mata…
la descompone en fragmentos que disuelven sus sensaciones
y la privan de sentimientos y colores de realidad
Ella levanta la daga y la entierra
Apuñala el cuerpo que dejo de pertenecerle
Despega la ira de las fantasías que decayeron con su sonrisa
esos sueños la volvieron ludópata
ella no es nada
su existencia es una ilusión
su vida es solo una fluctuación de su dolor
ya nada vive en su alma
solo la persistente esencia de sus pecados y la reminiscencia de su insania
No hay comentarios:
Publicar un comentario