Alguna vez la monotonía calló tus versos
la almohada silenció tus estrofas
Con duda sofocó tus gritos de canción
Las dos mil y tres sonatas removieron tus privilegios
Caíste inválido, entre sombras trasnochadas
El perfume del ambiente encantó tus sentidos
y la luna cayó sobre tu tez
Esa noche soñé con desiertos en tu víscera
para festejar el carnaval de sacrilegios
los nueve colores que despertaron tu sencillez
las tonalidades que crearon despejo
Una sociedad de reacciones adictivas
y dividido brillo entre el azar de tu mente
Los pintamos una vez más en tus muñecas
inherentes a la facilidad de tu conjetura
abrazando la inmensidad del momento
jugando contra el tiempo
anudando nuestros dedos
desentonando cada acorde sencillo
pretendiendo ser figuras arrítmicas
para contrastar la simplicidad de tus verdos
En ocasiones reiteradas te hice detonar
en un sigilo de consonantes
que eludieron tu nombre cada vez
Que esa palabra que pronuncia discreción
y obliga a repetirla sin enlace
Progresa la dimisión de tu contagio
para no entarquinarse en nexos irreales
revocando incógnitas fugitivas a tu piel
concluyendo cada pieza del vocablo
... al borrar todo efecto secundario de tu voz
1 comentario:
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las entrañas manchando de pureza todo vacío son mucho más sinceras que cualquier deseo de ausencia.
buena catarsis.
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