domingo, 6 de diciembre de 2009

caigua que crece torcida




No tengo ganas de mirar al mundo
Sólo tengo ganas de tu voz
De tus manos duras y de los ojos que delataban todo
Eran los míos
Era yo tu retrato

Me arde el pecho de pensar que no te tendré más
Que tendré que olvidar tus manías
Tu debilidad, tu misterio
Que ya no tendré quién me reniegue

Tu piel dura resistió 78 veranos
Dos llenos de mis llantos
Ninguno involucró un abrazo
Tus ganas fueron suficientes

No puedo tenerte conmigo
Ni mostrar las emociones que disfracé por ti
Lo que te quise decir está sellado en mi mente
Decir que te extraño no es suficiente
Saber que te adoro no cambia nada

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho, primera vez que entro a tu blog, y lo que leí me tocó el corazón.