Una ninfa pierde el balance sobre el lienzo del pecado
lleva en su vientre la semilla del error
está en el núcleo de tu fascinación
Pero ella no la carga, la esconde
la aparta de tu vista para que no te ciegue
y para que puedas saborear sus señales sin que se lesionen
Pero la cabeza no pide solución
sólo sigues las instrucciones hacia desvarío
para humedecer las rutinas que encuentras encofradas
si es que sabes que nos acostumbramos a vivir a oscuras
y a desear la falta de luz de entre tus células
Con una regla a pedazos mides la magnitud de tu caída
y no te golpea el hecho,
Ella engríe tu suciedad adormecida
y tú, tú te limitas a obedecerla
Ahí tus brazos de dolor, le quedan cortos
y se nos hace costumbre el estar faltos de aliento
ya que corres a su revolución
y no le temes a nuestras fallas
Yo ya no te perseguiré,
abandonaré tu sombra al fin
Porque el parecido ya no es necesario
igual nos confundes entre la porquería
eres la inspiración de nuestra decadencia
Aceleras el nacimiento
de tu sucia profecía
mientras ella pierde en balance
y cae en la red de problemas
que iniciaron con las conjunciones en tu lengua
y la gestación a tu pérdida
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