sábado, 1 de marzo de 2008

Claro, tú y yo también

Existo
Y me puedo parar
Porque resisto el dióxido de carbono al pasar por mis células
Porque me puedo ver al espejo y frenar las lágrimas
Porque se que la sal destruye mi adrenalina
Y mi garganta flota cuando escucho pocas palabras
Y vivo así,
Con sueño
Porque mi imaginación rueda
Porque la realidad me enferma
Porque cada órgano grita por escuchar una nueva canción
Y quiero sanar la superficie
sin hundir las suturas
Porque sé que mis piernas no corren
Cuando no las empuja mi miedo
Y Río
Porque me gusta mentir
Porque mis mejillas de adormecen así al dolor
Porque me hace parpadear y reiniciar las vistas
Porque agito el recorrido de sangre entre mis venas
Y reluzco mi falta de inmunidad
Muero
Porque la vida no me toca
Porque la savia no me hidrata
Porque mis conclusiones desatan un hito
De historias sin final
Y mis ánimos se evaporan así
Sin rastro en el camino
Sin huella en el pasadizo
Del recuento de silencios
De una vida que calló la oscuridad
para que tus ojos pudieran silenciar tu raza

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