
Se muere, desahoga, desmaya en papel
El fluido de emociones la vuelve a quemar
Deja, revienta y vuelve a pensar
La soledad de la imaginación
La cordura de la sin razón
La hallan, la gozan y hacen cesar.
Sus emociones la dejan vacía
Carcome el silencio en zalamerías
Entierra conceptos, preceptos de engaño
No ríe, no piensa, no encaja el tamaño
La tierra come su alma descalza,
La lucidez de su día no alcanza
Aguarda la decepción de su propia fe...
Su idea es de sombra sin ser.
Se entierra en palabras
Palabras de aliento
Brotan anestesiadas por un soplo de viento
Se alimenta de vocablos amargos
Se desvela sin miedo al letargo
Sintiendo, la somnolencia
Engendran la estupefacta tendencia
De ser azotada
Ruge, fracciona, desgarra
Los pensamientos de una cabeza liada
Sin el poder de la lucidez
Que pide en su sano juicio
La diferencia de un vicio
Sin un recreo palpante de a tres
No cree en las hadas
Olvida las mentiras que piden no ser desatadas
Encuentra los cuerpos de nubes
que suscitaron derrumbes
y oscurecieron de dogmas
en memorias de cuentos y rondas,
las que no piden el cadáver dorado
de un sol que padece inflamado
revive en su cuerpo
retiene su propio resuello
en la soledad del pensamiento.
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