Aprendiendo a vivir como un subordinado...
La imperturbable humanidad..
Despertar todos los días y vivir adormecido. Nada cambia, nada vive. Todo permanece inmóvil en un circulo impenetrable de pensamientos perdidos y sentimientos desperdiciados... vivimos por mantener es status quo
Oponerse a unificar nuestras almas
Aburridos por la monotonía... rechazando renunciar a nuestra individualidad, a nuestra esencia.
La sociedad se encargó de ultrajar nuestras mentes y usurpar nuestras almas
imposibles sublevarse a nuestra propia especie.
¿Cómo deshacernos de nuestras propias fallas?
Hemos sido despojados de nuestra habilidad decisiva, de nuestra razón de separarnos del resto y del derecho alienarnos de la alineación.
Somos psicoanalizados como una entidad comunal, en rumbo a un caos totalitario.
Nuestro mayor problema?. Andar en un tren sin dirección, esperando caer en un abismo colectivo
No tomamos acción alguna y nos descompone con lentitud
Vivimos obsesionados con nuestros cuerpos y la omnipotente materialidad.
Tácitamente, nos autodenominamos deidades. Tenemos miedo de admitirlo.. Nos aterra el rechazo impropio.
Vemos un poco de nosotros en cada persona, los odiamos y se vuelven nuestra manía.
Nos encargamos de desviar nuestro auto desprecio y concentrarlo en piel ajena
Nacemos, nos incendiamos de experiencia... y la cotidianeidad nos apaga con aspereza
Morimos en cuerpos que respiran, nuestras vidas terminan cuando aceptamos ser de otros y vivir para el resto.
Todo acaba con un pensamiento inconsciente,
El ultimo latido extinto.
No sabemos vivir en nuestra propia carne.
No hay comentarios:
Publicar un comentario