Regresemos al inicio sin recontar la exactitud
Cuando era yo una niña pequeña
y tú un mundo hambriento por devorarme
Cuando tus ambiciones de apagar mi luz, palpitaban en el preludio del silencio
Y todo facía en calma al amanecer de tu hálito
Cuando las ganas te vencían
crecían tu hambre por incubar el dolor en mi matriz
y tus aires de revolución despistaban tu desequilibrio
resaltaban tu complexión defectiva
Seducían mi ánima al refrenarte
Yo solía escapar de la sinfonía de tu ardid
aunque mis cuerdas se enredaban en los zapatos de tu dictadura
y tus raíces se enclavaban entre mi cuello
Mientras que yo guerreaba por inhalar
cuando yacías fehaciente a la inmensidad de nuestro recorrido
Fue tan agudo una vez el saber andar de la mano
al desviarnos camino para saber caer
Supiste dañarme en secreto al sonreír
e hidratar tu alma al sabor de mis lágrimas
Me tropezaste al correr
cuando aprendí a circular por tu estupefaciente
aprehendiste mis reflejos por obtener
crucificaste nuestra unidad.
Por eso es que ahora el tiempo no vuelve
y las polillas y alcanfores
protagonizan el final del relato
Mientras que mi cuerpo se consume
al sonido de un péndulo
de un reloj que no asimiló el reanimar
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