lunes, 19 de octubre de 2009

La hipocondría de Epitemeo


La ciudad del terror despierta contigo,
Eres mi caja de Pandora
¿Puedes reconocer tu cara?

Yo soy la del pecho frío que almacena mentiras
Dejé atrapada la esperanza cuando te descubrí

Entre enfermedad, locura, mentira y vicio,
la plaga se esparció con tu nombre.

No me hicieron de arcilla para quedarme aislada de tu poder
Hermes talló en mí la curiosidad por ti
Destruyó mi suerte de no conocerte

Llegaste a mí como regalo de dioses
Para desenterrar las desgracias que guardabas
Sin ayuda, destruiste todo lo que tenía aliento de vida

Comenzaste como caja y me acabaste como ataúd
Manipulaste en tu veneno cinco años, dos personas y un solo caos

1 comentario:

RR dijo...

.
el gran final merece un mejor principio.

disfrutable, basicamente.